El fracaso de la COP 21: el Planeta no tiene que alegrarse de los egos nacionales

En tiempos difíciles para nuestro planeta, se esperaba que la COP 21 tomara decisiones valientes y visionarias. Pero ante la emergencia climática, el acuerdo de París es un bricolaje formado por la suma de egoísmos nacionales, tanto en términos de financiación como de objetivos de reducción de emisiones…

El acuerdo de París alcanzado al final de la COP 21 está siendo promocionado como un éxito por François Hollande y Laurent Fabius, pero en realidad socava los derechos de las comunidades más vulnerables del mundo y no incluye casi nada vinculante que garantice un clima saludable y habitable para las generaciones futuras.

Hace años, Estados Unidos convirtió el Protocolo de Kioto en un acuerdo ineficaz. Desgraciadamente, la historia se repite en París, ya que Estados Unidos, con el apoyo de la UE y otros países ricos, se ha asegurado de que las partes más importantes del tratado sean eliminadas y diluidas hasta el absurdo.

Porque no hay que olvidar lo esencial: el acuerdo de París ratifica un calentamiento global de más de 3°C, sin proporcionar los mecanismos para volver a una trayectoria de menos de 1,5°C o incluso de 2°C.

François Hollande quería que la COP 21 fuera recordada como el momento que desencadenó una «revolución climática». En muchos aspectos, el acuerdo de París se inclina por las opciones más conservadoras y menos ambiciosas que estaban presentes en el texto de negociación. Sólo valida una cosa positiva: los 195 Estados del planeta están de acuerdo en mantener un marco internacional y multilateral de gobernanza climática para cambiar realmente la situación.

¿Es ambicioso el Acuerdo de París?

Al ratificar las contribuciones nacionales (INDCs) que conducen a un calentamiento de más de 3°C, la COP 21 se ha mostrado incapaz de desactivar la bomba climática.

El objetivo de 1,5°C, que no es un objetivo vinculante, no puede enmascarar la ausencia de compromisos cuantificados de reducción de emisiones de GEI para los próximos años (art. 2)

No se menciona ninguna fecha para el pico de emisiones y el objetivo a largo plazo, previsto para 2050, sólo se refiere a la segunda parte del siglo. La redacción del objetivo a largo plazo abre la puerta al uso masivo de técnicas inapropiadas como el almacenamiento y secuestro de carbono, la compensación de carbono y la geoingeniería.

Sin una hoja de ruta clara, sin mención alguna a los puntos de corte de 2020 y 2050 establecidos por el IPCC para volver a una trayectoria por debajo de los 2ºC, el acuerdo de París pone en peligro el simple derecho a vivir de muchas personas en todo el planeta.

¿Tiene el acuerdo de París medios suficientes?

Ausencia de los 100.000 millones de dólares como suelo de financiación en el acuerdo de París, un suelo al que se hace referencia en el texto de la decisión de la COP 21 y que, por tanto, está sujeto a nuevos arbitrajes futuros, sin fuerza vinculante y sin ninguna mejora respecto a Copenhague.

Falta de transparencia y previsibilidad de la financiación posterior a 2020: no se mencionan los términos «nuevo» y «adicional» para referirse a la futura financiación, ni los términos «adecuado» y «previsible».

Después de 25 años de negociaciones, y aunque nunca han liberado los fondos necesarios, los países ricos, históricamente responsables del calentamiento global, ¡intentan así eximirse de sus responsabilidades!

¿El Acuerdo de París ofrece «justicia climática»?

Se han eliminado las referencias a los derechos humanos y a los pueblos indígenas, que ahora se incluyen en los preámbulos.

Debilitamiento muy claro del mecanismo de «Pérdidas y daños», ya que se elimina del acuerdo todo lo relacionado con las responsabilidades legales. El debilitamiento del mecanismo de pérdidas y daños suena como una admisión de culpabilidad por parte de los países responsables de los trastornos climáticos.

¿Es el acuerdo de París universal?

Los sectores de la aviación civil y el transporte marítimo, que representan casi el 10% de las emisiones mundiales, están exentos de cualquier objetivo.

Muchas de las contribuciones de los Estados, especialmente de los países más pobres, dependen de la financiación adicional para llevar a cabo sus políticas de transición energética y de adaptación. Esta financiación no existe y no está garantizada para el futuro.

El Acuerdo de París no tiene los medios para ser universal y se niega a hacer frente a la máquina del calentamiento global que es la globalización económica y financiera.

¿Es el acuerdo de París legalmente vinculante?

El acuerdo no transforma las CPDN en compromisos vinculantes y los mecanismos de revisión de los compromisos son poco vinculantes.

No se aplica ningún mecanismo de sanción para castigar a los Estados que no cumplen sus compromisos o que se niegan a aumentar su ambición. Mientras que los acuerdos de liberalización del comercio y de las inversiones sancionan a los países cuando no respetan las normas establecidas, todavía no hay nada parecido en cuanto a la lucha contra las emisiones de gases de efecto invernadero.

¿Es dinámico el acuerdo de París?

Será imposible añadir en los próximos años todo lo que no está en el texto del acuerdo de París (100.000 millones de dólares como mínimo…)

Los inventarios (balance) están previstos cada 5 años, pero la aplicación de las revisiones al alza sigue dependiendo de la interpretación del texto y de la buena voluntad de los Estados.

¿El Acuerdo de París es diferenciado?

Con la puesta en marcha de las CPDN, los Estados aceptaron en Lima una autodiferenciación en términos de reducción de emisiones de GEI: cada país pone sobre la mesa lo que quiere.

En cuanto a la financiación, mientras que la Convención Marco prevé que los países históricamente más emisores liberen la financiación necesaria para la adaptación y la mitigación de los países que lo necesiten, Estados Unidos y sus aliados han intentado continuar su labor de demolición de los principios de la Convención.

¿Es equilibrado el acuerdo de París?

No hay un mecanismo claro para facilitar la transferencia de tecnología, incluida la eliminación de las barreras de acceso generadas por los derechos de propiedad intelectual.

Se deja la posibilidad de que los países, especialmente los más emisores, utilicen los mecanismos de compensación de carbono para alcanzar sus objetivos, en detrimento de las reducciones de emisiones nacionales.

Se mantiene la referencia al «crecimiento económico» (artículo 10)

Este pálido acuerdo refleja, pues, la impotencia de los gobiernos para atajar las verdaderas causas del cambio climático. No es de extrañar: la codicia de las multinacionales, los combustibles fósiles y la obsesión por el crecimiento se consideran intocables.

Pero cada vez es más urgente que las normas y los principios de organización de la economía mundial y del comercio internacional se sometan al objetivo climático. Más que nunca, es necesario multiplicar las iniciativas y alternativas procedentes del terreno para salvar el clima y desarrollar modos de vida socialmente justos y ecológicamente aceptables…