La suciedad de los aseos escolares (escuelas, colegios, institutos): ¡un escándalo!

 Un estudio del Observatorio Nacional de Seguridad y Accesibilidad de los Centros de Enseñanza (ONS) ha revelado, en efecto, una serie de graves disfunciones en toda Francia…

Seis años después de una primera encuesta sobre las escuelas primarias, la ONS ha realizado una nueva encuesta sobre las escuelas secundarias (1739 para ser exactos) y ha hecho un balance del estado de las instalaciones sanitarias de las escuelas, así como de la accesibilidad de los establecimientos para las personas discapacitadas.

Los resultados de esta encuesta son catastróficos. Casi un tercio de los alumnos de secundaria no utilizan nunca los aseos escolares. El 42% de los alumnos que las utilizan se quejan de la falta de papel o jabón. El informe destaca que los directores de escuela rara vez abordan la cuestión de los aseos, y la mayoría hace la vista gorda y se tapa la nariz… Sólo cuatro de cada diez directores consideran que todo va bien en sus escuelas en este aspecto.

Recordemos que en 2007, el 7% de los escolares no utilizaba nunca los aseos de su colegio.

Consecuencias duraderas en el cuerpo y la mente de los niños

Dadas las consecuencias sobre la salud y el bienestar de los estudiantes, este informe plantea un tabú. Desde la primera encuesta realizada en las escuelas primarias se sabe que aguantar todo el día para ir al baño tiene un impacto significativo en la salud de los niños.

Según los médicos, existe una relación entre el uso del inodoro y la incidencia de síntomas abdominales, digestivos y urinarios. Las niñas son las que más sufren de incontinencia urinaria, ardor al orinar y estreñimiento, y dolor abdominal. Y esto, naturalmente, afecta a su capacidad de concentración en clase.

Pero el triste estado de los aseos también tiene consecuencias en el clima de las escuelas. Al ser preguntado, Paul Raoult, presidente de la FCPE, cree que existe un doble lenguaje entre los directores de escuela. El de la higiene y la salud y el que denuncia el derroche de papel higiénico y el comportamiento de los alumnos. No se dice lo suficiente hasta qué punto esta imposibilidad total de encontrar la intimidad necesaria y el entorno acogedor lleva a los alumnos a una especie de negación total de estas realidades físicas…

¿Debe regularse o no el uso de los aseos escolares?

Para la ONS, la solución es educar a los estudiantes. El Observatorio recomienda que los alumnos participen en la reflexión de la escuela sobre estas cuestiones. Pide que «se reserve un tiempo en la escuela para la reflexión global sobre la cuestión de las instalaciones sanitarias» y que «se organice en las escuelas una campaña nacional de una semana de duración sobre el buen uso de los espacios colectivos (incluidas las instalaciones sanitarias) para animar a los alumnos a adoptar comportamientos responsables». El informe también da consejos técnicos sobre el equipamiento de los aseos para evitar daños y desperdicios y promover su mantenimiento.

Pero para el FCPE, la cuestión es principalmente reglamentaria. «Hay que legislar y establecer una relación entre los aseos y el número de alumnos y las normas de limpieza. Es vergonzoso pasar por la ley pero es la condición para salir de ella». De hecho, no hay ninguna normativa que se imponga a las escuelas.

Por su parte, el Ministerio de Educación, en un comunicado publicado el 11 de marzo, considera que «si las consejerías generales y autonómicas son responsables del edificio, el Ministerio también tiene un papel que desempeñar en la difusión de buenas prácticas en materia de higiene y respeto de los locales y del personal». Anunció que en la próxima circular de vuelta al cole se pedirá «prestar especial atención al entorno escolar (instalaciones sanitarias, patios de recreo, etc.) y a la calidad de su mantenimiento».

Pero una próxima circular ministerial no es la panacea. ¿Fijará las normas, las indicaciones precisas y los recursos financieros que deben ponerse a disposición? Se puede dudar razonablemente porque en un momento en el que François Hollande tiene que encontrar al menos 50.000 millones de euros de ahorro, a realizar en tres años (2015, 2016 y 2017), es decir, un esfuerzo de 15.000 a 20.000 millones de euros al año, no sólo para financiar las reducciones de las cotizaciones sociales sino también para mantener los compromisos europeos de Francia, se puede temer que nuestros queridos hijos sigan evolucionando en la escuela, el colegio o el instituto en condiciones higiénicas indignas de un país moderno…